
Laguna del Quilotoa
Doscientos cincuenta metros de agua verde dentro de una caldera de tres kilómetros
El borde del cráter está a unos 3.900 metros y la caldera mide tres kilómetros de un lado a otro: lo que dejó el colapso del volcán. Dentro hay doscientos cincuenta metros de agua verde esmeralda, teñida por los minerales disueltos, con fumarolas todavía activas en el fondo. Se navega en kayak sobre ella.
Qué vas a ver
Bajar a la orilla
Treinta a cuarenta y cinco minutos de bajada, hora y media o dos de vuelta, con opción de mula para el retorno.
El mirador de cristal de Shalalá
La comunidad administra una plataforma de vidrio suspendida sobre el cráter, en el lado más tranquilo del borde.
La vuelta completa al cráter
Diez kilómetros de sendero sobre el filo, con el lago cambiando de verde según cae la luz.
Fauna y flora
Páramo seco de pajonal, chuquiragua y almohadillas, con aves andinas sobre el filo y, en ocasiones, el curiquingue planeando dentro del cráter. Desde Quito son 170 a 180 kilómetros, tres horas o tres y media vía Latacunga y Zumbahua.
Nuestra experiencia allí
En el borde del cráter ofrecen mulas y caballos para subir de vuelta. A nosotros nos incomoda verlos hacer ese ascenso una y otra vez, así que preferimos subir caminando y lo decimos con franqueza. Hay una campaña ciudadana ecuatoriana que pide regulación sobre carga, descanso y sombra para esos animales; las comunidades de Quilotoa sostienen que no hay maltrato y que ese ingreso sostiene a muchas familias. Hoy no existe una norma local que lo regule. Nuestra sugerencia es subir a pie y tomarse el tiempo; la decisión, con la información en la mano, es de cada viajero.
Lo que debes saber
La subida de vuelta desde la orilla hasta los casi 3.900 metros del borde es exigente y es la queja más frecuente de quienes bajan sin pensarlo: conviene contratar la mula por anticipado. Hace frío y sopla viento fuerte todo el año. La laguna suele cubrirse de neblina desde el mediodía, así que hay que llegar temprano. El pueblo tiene servicios básicos y muy poca infraestructura médica.







